domingo, 19 de julio de 2015

Nikon Coolpix L20 funciona un minuto con pilas nuevas pero...

¿Te acuerdas de aquellos días infortunados en que pensaste que tu camarita ya no funcionaba? Intentaste de todo: cosas que recomendaban, cosas que pensaste por tu cuenta: la abriste, quizá esperando que un genio de los deseos te la pudiera arreglar, la limpiaste (¿o la frotaste?), buscaste algún cable suelto, alguna avería básica...

Pero no fue hasta hace un par de semanas que encontraste la solucioncita: decidiste comprar un par de pilas de buena marca.

Habías leído antes, creo que en manual de la Nikon, que no usaras pilas de distinta marca ni que tuvieran diferente tiempo de uso. Efectivamente, la cámara se apagaba rápido con pilas que mostraban en el voltímetro diferente voltaje (pero lo suficiente para hacer funcionar controles de TV, relojes despertador) y encima, eran baratas. No tienes nada en contra de las cosas baratas pero lo cierto es que te escasea el dinero y que... En fin, buscaste una comparativa de pilas en la que las Duracell quedaban en primer lugar. Comprarlas.

Vas a la tienda, no tienen, a otra, tampoco. Entonces a la ferretería. El paquete de 6 te sale el cuádruple del paquete de 4 de pilas baratas. Es ahora o un poco después!

Estás en casa. Pones las Duracell, las del conejo tamborilero, te hundes en el recuerdo de tu adorada, de... Ah, no divagues.  Enciendes la cámara, la haces funcionar un minuto y la apagas ante el temor de que salga el mensaje "Batería agotada". La prendes nuevamente, unas fotitos, otras más. No hay que abusar por hoy. Ni hay que dejar las pilas dentro cuando no la usas. Al día siguiente, repites el rito.

Pasa una semana y aún el conejo martillea tus recuerdos. (La batería no está agotada. Yo sí.)

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